Agustín Scolaro: “El básquet del club Bell es una hermosa familia”

Scolaro, con la copa entregada por Walter Garello (Director de Competencia de la FBPC) y Carlos Quevedo (Secretario General de la FBPC)

Scolaro, con la copa entregada por Walter Garello (Director de Competencia de la FBPC) y Carlos Quevedo (Secretario General de la FBPC)

Al momento de levantar la copa tiene la cara de un chico al que Papá Noel no sólo le trajo todo lo que pidió, sino mucho más. Encima, el ritual se repite dos veces: con el trofeo máximo de la 19ª edición de la Liga Cordobesa Crelech y con la Copa Mundo D. Durante la vuelta olímpica sus ojos brillan mucho y tiene una sonrisa gigante, probablemente mucho más cargada de significado que en muchas Navidades llenas de regalos.

Agustín Scolaro es el capitán del Atlético Bell, flamante campeón de la Liga, y la emoción le hace un nudo en la garganta. Sus palabras tiemblan a cada instante y el llanto parece inminente, a punto de florecer.

Scolaro 3“No me quiero despertar de este sueño. Hace dos años que empezamos con este trabajo, porque no teníamos mucho básquet, y mirá cómo estamos hoy: acabamos de ganar el torneo más importante de la provincia. Es un sueño cumplido”, dice con la voz entrecortada, luego de su máximo aporte en la serie final, en un juego en el que sumó 6 puntos y 5 rebotes en 11 minutos.

–¿Imaginaste muchas veces este momento?

–El día que fuimos a la presentación de la Liga a La Voz del Interior le decía al técnico y a algunos dirigentes y jugadores: “Vamos a volver a festejar acá”. Y ahora, dentro de unos días, vamos a estar festejando ahí. Teníamos mucha fe. Primero tuvimos un duro interasociativo: ahí le ganamos a Ameghino, que está jugando el Torneo Federal, y ahora logramos esto. Teníamos un hermoso grupo. Todos armaron esto: dirigentes, jugadores, utileros, kinesiólogos. El básquet del club Bell es una hermosa familia.

–Todos te señalan como una persona fundamental, no sólo en el equipo, sino por haber convencido al club de volver a apostar por el básquet.

–Sí. Los dirigentes me escucharon, y me dieron la posibilidad de empezar a trabajar en el club. Los volví locos. Hoy les tengo que pedir disculpas, porque auténticamente los volvía locos. Hoy están los frutos del esfuerzo que hicieron: salir campeones de la Liga.

–¿Por qué, en tantos cierres apretados e intensos, terminaron desequilibrando la balanza 4-1?

–Fueron dos equipazos. Se definieron todos los partidos en los últimos dos minutos. A veces la pelota tiene que entrar para algún lado, y en esta final entró para nosotros. Central tiene mucha experiencia en muchos jugadores: Lucas Barlasina y “el Negro” Martínez, por ejemplo. Son excelentes. Pero nosotros también tenemos lo nuestro. Somos un equipo largo, con nueve o 10 jugadores que pueden jugar tranquilamente.

–Cuando pensás en todo el recorrido del año, ¿dónde estuvieron los fundamentos para que hoy estén festejando?

–Los fundamentos están en los entrenamientos de lunes a jueves. Nos matamos en el doble turno. Siempre estuvimos comprometidos. No faltaba nadie: el que estaba enfermo también estaba ahí, acompañando al grupo. Y nosotros formamos un gran grupo: dirigentes, kinesiólogos, el chofer del colectivo, todos. No quiero olvidarme de nadie. Cuando todos te apoyan es mucho más fácil. Y hoy teníamos la confianza de que íbamos a dar la vuelta.

El capitán de Bell, al momento de recibir la Copa Mundo D

El capitán de Bell, al momento de recibir la Copa Mundo D

 

 

Foto: Leo Zarini (especial para FBPC)