Argentina en Córdoba: en 2003, el largo camino hacia el oro comenzó en el Orfeo

Suena la banda

 

(*) Por Gabriel Rosenbaun

 

En el pasado reciente había quedado esa maldita final de Indianápolis 2002 en la que Reynaldo Mercedes se tragó el silbato, para que Bodiroga y compañía se quedaran con un título mundial por el que tanto había hecho Argentina, acaso en el torneo de elite más vistoso en la historia de la Albiceleste. Y el oro olímpico todavía ni siquiera estaba en el plano de los sueños. Después de mirar los Juegos de Sydney 2000 por la tele, la Selección necesitaba chequear su pasaporte en el Preolímpico de Puerto Rico 2003, para recién entonces ilusionarse con volver a una cita olímpica. Atenas 2004 estaba en el futuro.

Tapa de Deportes de La Voz del Interior, con el primer partido de básquet en el Orfeo

Tapa de Deportes de La Voz del Interior, con el primer partido de básquet en el Orfeo

Eran días en los que ni siquiera podíamos hablar de la Generación Dorada, porque eso estaba por ocurrir. El presente estaba en el Orfeo, el modernísimo estadio de usos múltiples que Córdoba había deseado durante décadas. Ubicado en la zona de la antigua Estación Rodríguez del Busto de la ciudad de Córdoba, el Superdomo recibió su primer partido de básquetbol el domingo 27 de julio de 2003: hace justo 13 años, y con 9 mil espectadores en las tribunas, la Selección Argentina estrenó el subcampeonato del mundo ganándole a España “B” 101 a 93.

Con ocho de los 12 mundialistas, la selección se instaló en Córdoba el 24 de julio. Aquel equipo fue conducido por Fernando Duró, ya que el entrenador principal, el cordobés Rubén Magnano, estaba dirigiendo al elenco albiceleste que participaba, al mismo tiempo, del Campeonato Sudamericano en Uruguay, en el cual defendía el título logrado dos años antes en Chile.

La coincidencia fue brutal: ese primer juego preparatorio para el Preolímpico 2003, en el Orfeo cordobés, se disputó la misma noche en la cual Argentina perdió, frente a Brasil, la final sudamericana en el legendario El Cilindro de Montevideo. Nadie imaginaba –porque todo era futuro- que Magnano terminaría dirigiendo a varios de sus rivales de aquella noche.

Más allá del plano general, al acercar el zoom sobre el partido en el Orfeo podemos distinguir unos cuantos detalles inolvidables de aquel equipo de la plata mundialista. “Manu” Ginóbili acababa de consagrarse campeón de la NBA, en su primera temporada en los Spurs, y “Pepe” Sánchez era el otro argentino en la liga más poderosa del planeta, al cerrar su temporada con Detroit Pistons.

Argentina arrancó con Sánchez y Lucas Victoriano en la doble base, Nocioni como alero y Scola y Wolkowyski en el juego interior. El público enloqueció con los ingresos de “Manu” y Fabricio Oberto. El pivot de Las Varillas era el más mimado por los cordobeses, aunque la fascinación era, sin duda, por Ginóbili: ¡un campeón NBA argentino, que además estaba ahí, a metros de la gente!

 

Oberto y Ginóbili, en una práctica previa al juego en el Orfeo: el oro olímpico aún estaba en el futuro

Fabricio Oberto y Emanuel Ginóbili, en una práctica previa al juego en el Orfeo: el oro olímpico aún estaba en el futuro

 

 

 

Si bien no fue titular, el bahiense jugó 20 minutos muy productivos. De hecho, en 13 minutos del segundo tiempo hizo 16 de sus 21 puntos de aquel triunfo sobre España. La crónica de aquel juego recuerda como elementos salientes la fortaleza del “Chapu” Nocioni, la lucidez de Ginóbili y Oberto y la conducción de “Pepe” Sánchez.

Argentina cerró el tercer cuarto con ventaja de 20 (80-60), pero España se acercó peligrosamente. De todos modos, la solidez albiceleste permitió el triunfo 101 a 93 en el primer partido de básquetbol en un estadio que, a 13 años de aquella noche, volverá a recibir a la Selección para el Súper 4, ahora frente a rivales de la notable jerarquía de Serbia, Francia y Croacia.

Aquel 27 de julio de 2003, Nocioni fue el goleador albiceleste con 22 puntos, Rubén “el Colo” Wolkowyski aportó 15 unidades y 8 rebotes y Fabricio Oberto sumó Oberto 10 y 7 en esos mismos rubros.

La misma noche, dos selecciones: en el Orfeo, Ginóbili se llevó todos los flashes; en Montevideo, el equipo de Magnano perdió la final con Brasil

La misma noche, dos selecciones: en el Orfeo, Ginóbili se llevó todos los flashes; en Montevideo, el equipo de Magnano perdió la final con Brasil

Con 26 puntos, el español Germán Gabriel fue máximo anotador del partido. En aquel equipo dirigido por Antonio Gómez Nieto, el mallorquín Alfons Alzamora venía de ganar la Liga Española ACB, la Euroliga y la Copa del Rey con el Barcelona. Y aparecía el gigante Fran Vázquez, quien recientemente (en abril de 2016) se convirtió en el jugador con más tapas en la historia de la Liga ACB.

En Argentina, además de los ocho subcampeones mundiales, en esa noche en el Orfeo también se calzaron la celeste y blanca Matías Pelletieri, Diego Cavaco, Diego Guaita y el cordobés Diego Alba. Fue una situación atípica, ya que el Sudamericano, en El Cilindro de Montevideo, había puesto en tierras uruguayas a los otros integrantes de la preselección: Leonardo Gutiérrez, Gabriel Fernández y Leandro Palladino (otros tres subcampeones del mundo), Pablo Prigioni y Federico Kammerichs, entre otros, además del entrenador cordobés Rubén Magnano.

Luego de perder la final sudamericana frente a Brasil, que tenía a Tiago Splitter y Anderson Varejao entre sus figuras (curiosamente Magnano no podrá contar con ellos para los Juegos de Río 2016), la Albiceleste continuaría su preparación para el Preolímpico con prácticas y partidos amistosos en Rosario y Mar del Plata.

Poco después, en San Juan de Puerto Rico, la selección pasaría el primer peaje en su camino hacia el oro en Atenas 2004.

 

Síntesis

Argentina (101): Juan Ignacio Sánchez 1, Lucas Victoriano 3, Andrés Nocioni 22, Luis Scola 9 y Rubén Wolkowyski 15 (FI); Emanuel Ginóbili 21, Fabricio Oberto 10, Alejandro Montecchia 6, Matías Pelletieri 4, Diego Cavaco 6, Diego Guaita 2 y Diego Alba 2. DT: Fernando Duró.

España (93): Albert Oliver 12, Andrés Miso 13, Jordi Trias 9, Germán Gabriel 26 y Alfons Alzamora 10 (FI); Roberto Guerra 5, Fran Vázquez 2, Javi Rodríguez 3, Asier García 13 y E. Hernández 0. DT: Antonio Gómez Nieto.

Parciales: 29-27, 57-34, 80-60 y 101-93.

Árbitros: Eduardo Bellón (Argentina) y Miguel Pérez (España).

Estadio: Orfeo Superdomo.

Espectadores: 9 mil.

 

 

El 9 de Julio, Manu había estado en Córdoba para una clínica NBA en el Cerutti (Foto: recorte La Voz del Interior)

El 9 de Julio, Manu había estado en Córdoba para una clínica NBA en el Cerutti (Foto: recorte La Voz del Interior)

 

“Manu”, en el corazón de los cordobeses

Aquel julio fue especialísimo para el básquetbol cordobés. Y el idilio con “Manu” Ginóbili se metió en el corazón de muchos. Porque no sólo lo vieron brillar en aquella noche del Orfeo. Después de ganar su primer anillo de campeón de la NBA, en su primera temporada con los Spurs, el bahiense había aterrizado directamente en Córdoba un heladísimo 9 de Julio –casi tres semanas antes del amistoso con España-, para ser parte del «Tour Latinos Unidos», una actividad organizada por la liga más poderosa del planeta.

La noche previa a la clínica en el "Poli", Ginóbili cenó con Oberto y Milanesio

La noche previa a la clínica en el «Poli», Ginóbili cenó con Oberto y Milanesio

En las entrevistas previas a su llegada, y en los contactos que tuvo con la prensa por aquellos días, “Manu” admitía que no podía creer que comenzaran a compararlo con el futbolista Diego Maradona, el tenista Guillermo Vilas y el automovilista Juan Manuel Fangio, ubicados en el Olimpo del deporte argentino. La historia –y el propio Emanuel- se encargarían de borrar toda duda, para ubicarlo sin discusiones entre los más grandes de la historia. Claro que nadie, o casi nadie, había oído siquiera hablar de Lionel Messi. El oro olímpico del básquetbol argentino y la mismísima “Pulga” estaban en el futuro.

En el Polideportivo Carlos Cerutti, y en aquel helado 9 de Julio, “Manu” brindó una clínica para niños, en compañía del hiperactivo entrenador Mike Budenholzer. En el marco del «Tour Latinos Unidos», el técnico dijo que, retirados Michael Jordan, Larry Bird y Magic Johnson, la NBA necesitaba cierta energía. Y los jugadores europeos y latinos le habían dado a la liga esa energía para renovarse.

 

Orfeo para siempre

Aquel amistoso entre Argentina y España pasó a la historia como el primer partido de básquetbol en ese estadio que fue inaugurado el 6 de septiembre de 2002 con un recital de la banda Divididos y tuvo su primer espectáculo deportivo el 13 de septiembre, apenas una semana después de abrir sus puertas, con un amistoso de vóleibol entre Argentina y Cuba. Poco después, a partir del 29 de septiembre, el Superdomo cordobés sería la subsede principal del Mundial de Vóleibol de ese año.

Luego llegarían citas basquetbolísticas inolvidables: los amistosos previos al oro en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, el Mundial Sub 21 de 2005, las repetidas finales entre Atenas y Peñarol, y el Súper 4 de 2011, con toda la Generación Dorada, poco antes del Preolímpico de Mar del Plata.