Camino al centenario: se cumplen 93 años de la creación de la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba

La vieja cancha de Belgrano, sede de un clásico entre Instituto y Talleres de 1926. El básquetbol cordobés estaba en pañales.

La vieja cancha de Belgrano, sede de un clásico entre Instituto y Talleres de 1926. El básquetbol cordobés estaba en pañales.

 

Este martes 28 de noviembre, la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba cumplió 93 años: fundada en 1924, la institución emblemática del básquetbol de nuestra geografía ya inició el camino hacia su centenario.

En ese marco, aprovechamos la ocasión para compartir textos del libro «80 años de oro – Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba», obra que el periodista Gustavo Farías realizó en 2004 para el 80° aniversario de nuestra institución.

A continuación, fragmentos del libro, con material publicado entre las páginas 15 y 19 de esa obra clave para la historia del básquetbol de la provincia de Córdoba:

 

Nace la Federación

El 28 de noviembre de 1924, los delegados de Velocidad y Resistencia, Talleres, Instituto Atlético Central Córdoba y Los Gigantes realizaron una reunión preliminar que tuvo por objeto constituir un organismo que agrupara en forma organizada e institucional a las entidades que desarrollaban la práctica del básquetbol en forma más o menos estable.

Presidió la primera reunión el señor Héctor Salguero y a moción del señor Sady Moreau se dio el nombre de Federación Cordobesa de Basket-Ball a la flamante institución. El 5 de mayo de 1925 se aprobaron sus primeros estatutos, en cuya redacción intervino activamente el destacado deportista y periodista Sady Moreau, eligiéndose presidente a Luis Alberto Despontín.

Un documento. Talleres y Córdoba Sport inician el 21 de junio de 1925 el primer torneo de la Federación.

Un documento. Talleres y Córdoba Sport inician el 21 de junio de 1925 el primer torneo de la Federación.

La reunión fundacional se realizó en la secretaría de Talleres, ubicada en Roque Sáenz Peña 1576. Los delegados presentes fueron William L. Hughes y Héctor Salguero (Los Gigantes), Sady Moreau y Félix Rossetti (Talleres), A.B. Mendiotti y Pedro Lino Martínez (Velocidad y Resistencia), Cornelio Fondovila y Arturo Reta Berg (Instituto).

De esta manera, todo quedó preparado para la disputa del primer certamen oficial, cuya jornada inaugural tuvo lugar el 21 de junio de 1925 con la participación de seis equipos. A las 10.30 de ese domingo, en cancha de Talleres, el local consiguió una apretada victoria de 12 a 11 sobre Córdoba Sport Club. Fue el primer partido de carácter oficial disputado en nuestra provincia.

“Hubo demostración de buen juego en general, pero abundaron algunas jugadas bastante pesadas que es necesario que los referís penen con energía. El partido disputose palmo a palmo, pero la mayor homogeneidad del cuadro local le sirvió para conquistar la victoria”, decía el breve comentario del diario La Voz del Interior.

Más tarde, en cancha de Fomento, en barrio San Vicente, se completó la fecha con otros dos partidos: Velocidad y Resistencia goleó a Instituto 48-4 y Belgrano igualó con Fomento 10-10 (todavía no existían los suplementarios).

Velocidad y Resistencia ganó en forma consecutiva los primeros cuatro certámenes hasta 1928. Un detalle: en ese tiempo, luego de cada tanto se sacaba la pelota desde el centro con un salto, por lo que Velocidad llevaba todas las de ganar, ya que para tal función contaba con Valerio Vallania, un consumado atleta que, además, era recordman sudamericano de salto en alto. Desde octubre de 2004, la pista olímpica del Estadio Córdoba lleva su nombre.

 

Primeras reglas

El reglamento que la Federación dio a conocer para su primer torneo oficial, el Oficial de 1925, tenía sustanciales diferencias con el que rige hoy.

A continuación se detallan algunas de las más notorias y curiosas.

  • Las dimensiones de la cancha no eran fijas. Su largo debía oscilar entre un máximo de 27,45 metros y un mínimo de 18,30, y el ancho entre 15,25 y 10,67. Sin embargo, por mutuo acuerdo entre capitanes, podía jugarse con otras medidas.
  • Los espectadores debían ubicarse a una distancia superior a los 91,5 centímetros del tablero.
  • Sólo el capitán podía dialogar con el árbitro.
  • Los jugadores reemplazados no eran autorizados a reingresar al juego.
  • El límite de faltas personales por jugador era de cuatro (actualmente es de cinco).
  • Luego de cada conversión, el juego se reanudaba con salto en el círculo central. De igual manera se procedía después de una falta (en la actualidad saca el equipo que recibió la infracción).
  • Sólo se podía dar un paso con la pelota en las manos (en el reglamento vigente son dos).
  • No se permitía marcar a la espalda del rival.
  • No existía límite de posesión de pelota (hoy el equipo atacante dispone de 24 segundos para lanzar al aro).
  • Se jugaban dos tiempos de 20 minutos corridos (sin detenciones) y sólo podía alargarse en caso de lanzamientos libres. De todos modos, la duración del partido podía modificarse por acuerdo entre ambos capitanes.

 

Duelo entre Velocidad y Resistencia e Hindú por el Oficial de 1926. Todavía se jugaba al aire libre y en cancha de tierra.

Duelo entre Velocidad y Resistencia e Hindú por el Oficial de 1926. Todavía se jugaba al aire libre y en cancha de tierra.

 

Consolidación y difusión

En sólo un par de años, el básquetbol comenzó a consolidarse, ganó adeptos y también espacios en la prensa escrita, que destacó “especialistas” para la cobertura de los primeros torneos. Todavía no existían las radios locales y mucho menos la televisión.

Los pretendidos “campos de deportes” eran sólo terrenos desmalezados, con tablones de madera por tribunas, y una larga lona bordeando todo el lugar para impedir que los curiosos vean el partido sin pagar su entrada.

La Voz del Interior, en un artículo del 2 de julio de 1929, resaltaba la difusión que venía experimentando el nuevo deporte: “Resulta un índice halagador de lo que será el basket-ball en nuestro medio, en un futuro no lejano, la marcada difusión que día a día cobra este deporte entre nosotros. Es un hecho que veníamos comprobando desde hace algún tiempo, no sólo por la cantidad de jóvenes que se dedican a su práctica, sino también por la aceptación que le dispensan, en general, los aficionados locales”.

“Hasta hace pocos años –continuaba la nota– presenciar un match de basket era estar ante los 10 jugadores que intervenían en el cotejo, y a lo sumo una docena más de personas que conformaban la barra y demás espectadores. Hoy, por el contrario, aunque la lucha no ofrezca relieves de gran cotejo, y aunque sólo sea un match entre divisiones inferiores, las canchas congregan un verdadero gentío”.

En 1935, la Federación dio un nuevo paso. En la asamblea extraordinaria del 8 de mayo resolvió desdoblarse en distintas entidades: se “refunda” con las asociaciones provinciales, a la vez que le confía a la Asociación Cordobesa de Básquetbol la continuidad de las actividades de la capital.

 

Velocidad y Resistencia dominó claramente los primeros años del básquetbol cordobés.

Velocidad y Resistencia dominó claramente los primeros años del básquetbol cordobés.

 

Velocidad, el gran campeón

Fue el Club Pedestre Velocidad y Resistencia, una entidad dedicada básicamente al atletismo, el primer gran campeón que tuvo el básquetbol cordobés.

Sus componentes, en la mayoría consumados atletas, se adaptaron rápidamente a las exigencias del nuevo deporte y fueron netos dominadores de los primeros cuatro campeonatos.

Su presentación, como quedó dicho, fue un contundente 48-4 contra Instituto por el Oficial de 1925, en lo que para el cronista de La Voz del Interior fue un encuentro sin atractivos: “La visible superioridad de los fives de Velocidad restó brillo al partido, caracterizándose el primer tiempo por un completo dominio de Velocidad, anotándose 28 goals a cero”.

El trámite no cambió demasiado en el complemento, aunque el periodista destacó “una pequeña reacción del cuadro de Instituto”, que pudo anotar un par de dobles, aunque el parcial también finalizó en goleada: 20-4.

Atilio Vallania, Enrique Despontín, Valerio Vallania, Agustín Virgolini y Máximo Virgolini conformaron el quinteto titular de un equipo que hizo historia. Valerio no se distinguía como embocador, pero era sumamente eficaz para recoger los rebotes.

Su presidente era Pedro Vallania y también incorporó al básquetbol femenino, en lo que resultaron pioneros junto a Belgrano y Juniors.

Velocidad y Resistencia fue fundado el 25 de agosto de 1907 en Buenos Aires y sus impulsores fueron Lacoste, Lauría y Bovo, apodados “los Tres Mosqueteros” por la revista El Gráfico. Fue miembro fundador de la Federación Pedestre Argentina y de la Federación Atlética. Tenía filiales en Córdoba, Mercedes, Campana y La Plata. Con la fundación de la filial de Córdoba, obra de Eduardo Albe, revolucionó el atletismo en el interior del país. De allí surgieron campeones de la talla de los ya citados hermanos Vallania y Virgolini, Leopoldo Ledesma, Fernando Ciccarelli, Carlos Bianchi Luti, Rodolfo Bútori y Roger Cevallos. En 1928 inauguró en Alta Córdoba la primera pista atlética que tuvo la ciudad capital.

La hegemonía del “club del rayo”, como se lo conocía, se extendió hasta 1928, oportunidad en que logró el tetracampeonato. A partir de entonces, con la partida de sus mejores elementos a Buenos Aires, el club entró paulatinamente en un ostracismo que lo llevó a su desaparición. Belgrano, de la mano de los hermanos Giannuzzo y Murúa, tomó la posta y no tuvo rivales durante las siguientes siete temporadas.

 

Fuente: Libro «80 años de oro – Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba».