El básquet cordobés, de luto por la muerte de Víctor Hugo Salas

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La Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba manifiesta su profundo pesar por la muerte de Víctor Hugo Salas, notable jugador que representó a nuestra provincia en siete ediciones del Campeonato Argentino (1967, 1968, 1969, 1970, 1971, 1972 y 1975) y vistió la camiseta de la Selección Argentina en el Sudamericano de Uruguay y en los Juegos Panamericanos de Cali (Colombia), dos torneos disputados en 1971.

“El Negro”, quien falleció a los 71 años, brilló en las décadas de 1960 y 1970 y se transformó en el símbolo del equipo de Unión Eléctrica que lucho por opacar, al menos en algunos momentos, el brillo de Las Estrellas Blancas de General Paz Juniors.

Para recordar al gran basquetbolista cordobés, compartimos la nota publicada por el periodista Gustavo Farías en Mundo D:

 

Luto en el básquet: murió «el Negro» Salas

Fue un notable jugador de los años de las ’60 y ’70 e integró la selección argentina en 1971, convocado desde Unión Eléctrica. Representó a Córdoba en siete Argentinos.

 

salas06Fue un referente ineludible del básquet de los ’60 y ’70. Víctor Hugo Salas era la luminaria que le faltó sumar al inolvidable equipo de las Estrellas Blancas de Juniors. Es que “el Negro”, fallecido ayer a los 71 años, se erigió en el as de espada de un fortísimo equipo de Unión Eléctrica, que se empeñaba en hacerle sombra a los albos. Hoy, el básquet llora su partida.

Había surgido en el desaparecido Club Cervecería Córdoba (1959/64) y también registró un paso por Redes Cordobesas (1976-77). Su retiro se produjo en 1980, después de una dura sanción de la Asociación Cordobesa por agredir a un árbitro.

Siete veces integrante de los combinados cordobeses que representó a nuestra provincia en los Campeonatos Argentinos (1967, 1968, 1969, 1970, 1971, 1972 y 1975), también fue jugador internacional de la selección argentina en el Sudamericano de Uruguay ’71 y de los Juegos Panamericanos de Cali, Colombia, en el mismo año.

El 11 de junio de 1959 había puesto su firma para llenar la ficha de la Liga Cordobesa de Fútbol como centrodelantero de Instituto. Acababa de cumplir 14 años y se destacaba como futbolista de la sexta de los albirrojos.

Pero un hecho fortuito lo hizo cambiar de rubro. Es que su rendimiento no era el mismo en la escuela de Aprendices de la Fábrica Militar de Aviones, donde dejaba en evidencia su escaso interés por el estudio para enfado de su padre, Gonzalo de las Mercedes, que lo castigó privándolo de la práctica deportiva.

Así fue como “el Negro” no tuvo más remedio que, a escondidas de su progenitor, frecuentar a escondidas al Club Cervecería Córdoba, cerca de su casa en Haedo Norte 627, donde a falta de fútbol descubrió el básquetbol.

 

Historia

Tenía 15 años cuando el 2 de mayo de 1961 debutó en la Primera de los cerveceros ante Estudiantes, un partido en el que su equipo venció 62-50 y en el que se dio el gusto de jugar al lado de Antonio Delich y Ricardo Huens, dos referentes.

Pero sus mejores años fueron en Unión Eléctrica, a donde pasó en 1964, a cambio de un trabajo en Epec.

“Por entonces estábamos en Segunda y los directivos querían ser al cabo de cinco años el mejor equipo de Córdoba. En el ’66 ascendimos a Primera y en el ’69 ganamos el Preparación. Ese año ganamos todo menos el Oficial, que ganó Juniors con las Estrellas Blancas”, supo contar en un reportaje con La Voz del Interior en 1995.

En Unión Eléctrica jugó al lado de Rubén Diz, Juan Isidoro Guzmán, Juan Rosendo López, Pablo Piscitello y Eduardo Chalub. En 1971 aportó 17 puntos en el marcador más elevado que se haya registrado en un partido oficial: el 165-46 con que los de camino a San Carlos superaron a Belgrano.

Con los eléctricos fue compañero de Tomás Cuellar, quien se desdoblaba en la práctica del básquet y el fútbol. Fue “el Tito” quien lo quiso llevar como refuerzo de los celestes para el año ’69.

“El técnico era Raúl Arraigada, quien quedó conforme con mi rendimiento y me dijo que iba a integrar la reserva ante Racing y si andaba bien debutaría en la Primera a la semana siguiente. Yo ya estaba convocado al seleccionado cordobés de básquetbol, y como existía una reglamentación que sostenía si algún basquetbolista se equipaba o jugaba un minuto al fútbol lo declaraban profesional y debía pararse por dos años, me asusté un poco. Las radios y los diarios le dieron mucha manija al caso. Después vinieron a buscarme de Instituto, que había vendido a (Hugo) Curioni. El técnico era Augusto Fumero, me hizo entrenar y tenían interés que firmara, pero Unión Eléctrica pidió un millón de pesos para liberarme y así se acabó mi relación con el fútbol”, contaba en el mismo artículo.

Al margen de su paso por el fútbol, Salas fue un apasionado del básquet, la disciplina que practicó, incluso, hasta hace muy pocos años, en informales reuniones de veteranos en su amado Unión Eléctrica.

 

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