En el inicio del Súper 4, Serbia fue mucho Teodosic para Francia

Teodosic, el base serbio, la rompió en el duelo ante Francia (Foto: Ligate una Foto).

Teodosic, el base serbio, la rompió en el duelo ante Francia (Foto: Ligate una Foto)

 

(*) Por Guillermo Panero

 

Hay jugadores que no necesitan tener grandes números en planilla para deslumbrar. Inclusive, pueden jugar poco tiempo, pero dejan su sello en el partido definitivamente. Milos Teodosic es uno de esos «monstruos» tocados por la varita mágica. Pese a que sólo jugó la mitad del partido, al base serbio le alcanzó para llevarse los mayores aplausos del Orfeo Superdomo. Pero, aunque él la rompió, su selección fue un verdadero relojito de once nombres que superaron a los cracks de Francia por 105-85. Es que, pese a que Serbia tenía sólo un NBA y Francia cuatro, el duelo entre los conjuntos europeos fue una muestra de que el todo es más que la suma de las partes, y de que las figuras del básquet FIBA pueden superar sin problemas a los de la liga más importante del mundo.

Teodosic, un base que nunca jugó en la NBA, fue una buena demostración de ello: cada vez que el base serbio estuvo en cancha se notó su jerarquía superior a la del resto. Con fantasías propias de quien es para muchos el mejor base FIBA, el serbio le imprimió su ritmo a todas las ofensivas serbias que pasaron por sus manos. Además, tuvo a su lado a una verdadera máquina anotadora: Bogdan Bogdanovic, que se despachó con 27 puntos y una altísima efectividad (9/15 en tiros de campo).

Pese a este dominio serbio, el primer cuarto fue una mitad comenzó con predominio francés. En los primeros cinco minutos, Francia fue muy superior en todos los aspectos del juego. La conducción de Heurtel (reemplazante del ausente Parker) fue muy criteriosa y sus compañeros estuvieron efectivos en sus intentos al aro. Además, el conjunto galo se hizo fuerte en defensa e impidió los intentos serbios cercanos al aro con la potencia de Diaw y Gobert. Así, los franceses se escaparon 15-6 y el DT Djordjevic tuvo que pedir minuto.

Pero todo cambió cuando ingresó una de las estrellas de este Súper 4: Milos Teodosic. El base serbio entró desde el banco y le cambió la cara a su equipo, que mejoró en fluidez de circulación. Inclusive, hubo momento para algunas fantasías de Teodosic que despertaron los aplausos del Orfeo. Además, Serbia creció en solidez defensiva y se hizo fuerte en su aro para anotar de contraataque. El final del período fue una gráfica de la mejoría serbia: los dos factores (Teodosic y el contraataque) se unieron en una corrida del base que dejó a los de Djordjevic 25-22 al cierre del cuarto.

El segundo período fue mucho más ajustado que el anterior. Sin grandes rachas, las dos selecciones mantuvieron un duelo parejo a lo largo de todo el cuarto. Tampoco hubo una figura destacada que sobresalga del resto como Teodosic en los diez minutos anteriores. De todas formas, sirvió para confirmar el nivel de los dos equipos que se enfrentaban: pese a que ambos conjuntos rotaron y los sustitutos tuvieron minutos, el nivel se mantuvo. Casi no se notó la diferencia de calidad entre titulares y suplentes, y la intensidad de ambas selecciones sorprendió al público cordobés. En ese contexto de paridad, Serbia pudo sacar una mínima luz de seis puntos (44-50).

En el tercer cuarto volvió a aparecer Teodosic. Nuevamente, la figura serbia se despachó con todo su repertorio de fantasías: aunque sólo anotó un doble, el base repartió la bola con criterio y Serbia creció. Encima, Bogdanovic (goleador del juego) siguió creciendo en protagonismo y, cuando Teodosic se retiró, se convirtió en la manija del equipo. Con esos dos intérpretes bien acompañados por el resto, Serbia fue un verdadero relojito y cerró el cuarto con amplio margen (68-82).

El último período estuvo prácticamente de más. Rápidamente, Serbia amplió la brecha y sacó la máxima de diecinueve con un triple de Bogdanovic (68-87). De esa forma, los minutos restantes sirvieron para que los entrenadores pudieran probar alternativas de cara a los Juegos Olímpicos. Pese a que el partido estaba prácticamente terminado, ambos entrenadores decidieron mantener en cancha a gran parte de sus habituales titulares, quizá para darle rodaje a falta de poco para Río. El que sí se retiró fue Teodosic: con el trabajo ya hecho, el base descansó en los minutos finales y el Orfeo, aunque lleno de figuras, se quedó sin el mejor de todos.

 

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