pablo-prigioniEl aterrizaje galáctico de Pablo Prigioni causó conmoción en el club. No es cosa de todos los días eso de tener a un jugador de semejante trayectoria, que acaba de dejar la NBA mientras analiza en qué equipo o continente seguirá su carrera. ¡Y vaya si lo saben los pibes del plantel de 9 de Julio de Río Tercero! ¡Y vaya si lo disfrutan!

En dos días de prácticas en el club que lo vio nacer basquetbolísticamente, el base riotercerense movilizó y emocionó a todos, en especial a los más pibes del plantel que afronta la 20ª temporada de la Liga Cordobesa Crelech.

Lucio Reinaudi, de 21 años, y Santiago Rosso, de 19, dejaron sus impresiones después de compartir cancha con un jugador que dejó su huella en el básquet mundial y en la Selección Argentina.

 

LUCIO REINAUDI

“Fue una sorpresa que Pablo se haya sumado a los entrenamientos. Es un gran incentivo y una alegría grandísima para todos los jugadores, tanto para los mayores como para los jóvenes. Esto nos va a ayudar a crecer y a aprender mucho de él: todos le tenemos mucho aprecio y es una gran oportunidad el poder entrenar con un jugador y una persona tan especial como Prigioni”.

 

“Estamos agradecidos con él por tomar la decisión de entrenarse a la par del equipo. Nos va a venir bien a los mayores y a los jóvenes, para incentivar y motivar al básquet del club. Tenemos que aprovecharlo como institución y como equipo, para prepararnos junto a él dentro de una cancha. Me parece que es sumamente positivo y especial el hecho de poder entrenar al lado de un jugador NBA”.

 

“Hay que aprovecharlo al máximo, para sacarle el mayor beneficio el tiempo que esté aquí. Nos llena de felicidad y nos motiva a todos el hecho de tenerlo dentro de la cancha con la camisita del club que uno quiere, el club donde él nació y donde también nací yo. Es un momento muy especial y una oportunidad enorme”.

 

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Prigioni, durante su Campus de invierno en el Nueve (Foto: Prensa Campus / Archivo)

 

SANTIAGO ROSSO

“En estos días apareció una imagen muy representativa para nosotros. Llegó Pablo Prigioni y para mí es algo grandioso, ya que es uno de nosotros, es uno más. Estábamos entrenando en el gimnasio y apareció como uno más. No tuvo un ingreso triunfal ni se hizo presentar. Simplemente fue uno de nosotros: incluso charló con todos como uno más. Después se cambió y bajó a entrenar a nuestro lado, haciendo todo lo que hacíamos nosotros”.

 

“Para mí, con 19 años, tener la presencia de un NBA, Selección Argentina, jugador de Euroliga o como quieran llamarlo, es algo totalmente satisfactorio y grandioso. Es algo sólo el básquet puede darte. Pablo es un ejemplo a seguir: es muy buena persona y un tremendo base. Ojalá que se sienta a gusto entrenando con nosotros. Quizás no sea el nivel al que está acostumbrado, pero vamos a dar lo mejor de nosotros para que se sienta cómodo en nuestra casa”.

 

“Ahora hay que entrenar más duro porque él nos demuestra día a día que todo se puede. Ayer miraba el entrenamiento y me dije: «Lo tengo a Gastón Luchino, que es mi ejemplo a seguir, y a su lado está Pablo Prigioni, que es totalmente de otro mundo». Pablo es uno más acá, a nuestra edad vivió lo mismo que nosotros. ¡Y si pablo ve esto, quiero decirle que muchas gracias por todo!”.

 

Notas: Fabián Lovotti / Prensa 9 de Julio

Edición: Gabriel Rosenbaun / Lucas Llerena

Por FBPCweb