Fernando Aguilar: “La actitud y el carácter fueron fundamentales”

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Los jugadores vacían un balde con agua helada sobre “el Chueco” Aguilar, en plenos festejos de Bell como campeón 2015/16

“Es una alegría enorme. Hay que agradecerles a los jugadores, que son los que se sacrifican día a día por aguantar esta hermosa locura personal. Fue un grupo enorme que construyó día a día este logro”, dice emocionado. Los festejos invitan a las sensaciones fuertes y “el Chueco” atraviesa un momento especial.

Fernando Aguilar, el entrenador del Atlético Bell, acaba de conducir a su equipo hacia el título de la 19ª edición de la Liga Cordobesa Crelech y el segundo de su cosecha personal. El DT del Albinegro también fue campeón con Complejo de Justiniano Posse en la temporada 2013/14 y se sumó al selecto grupo de técnicos que ganaron más de una corona en la Liga Cordobesa: Alejandro Lotterio consiguió tres con Barrio Parque y Mauro Felauto logró una con Unión Eléctrica y otra con Instituto.

“La base de esta consagración fue el grupo. De otra manera no se logra este triunfo. Cuando le tocaba jugar a uno y no a otro, el resto apoyaba. Cuando sufrimos lesiones y los jugadores del banco tomaron protagonismo, lo hicieron bárbaro”, enfatiza Aguilar. “Los dirigentes también apoyaron enormemente desde su lugar. Este club te brinda todo. Estuvieron todas las patas justas de la mesa”, agrega.

Aguilar 2–¿Cómo explicás la serie? Uno ve 4-1 y puede pensar que fue una paliza, pero nada que ver: todos los partidos fueron ajustadísimos…

–Sí, eso les decía los chicos: el 4-1 no es real. Esta serie fue tremendamente dura. Todos los juegos fueron muy parecidos: cuando uno sacaba una luz de ventaja, el otro siempre se volvía a poner a la par. Ambos equipos se sobrepusieron a muchas ráfagas de 7 o 10 puntos muchas veces. No voy a descubrir nada: Central tiene un gran plantel, con jugadores que han jugado Liga Nacional. Sabíamos que iba a ser así.

–Central había perdido sólo tres partidos en el torneo, sin contar los duelos con Bell. Pero contra Bell perdió cinco de los seis que jugó. ¿Pensás que quizás fueron la “bestia negra” de Central?

–Yo creo que en las finales también se juegan otros factores. El equipo tuvo mucha inteligencia para jugar, aunque por momentos pecamos de ansiedad. No existe el juego perfecto en el básquet. Como Central tenía la ventaja de localía, nosotros obligadamente debíamos venir a buscar un juego acá. Por suerte lo conseguimos rápido (nota: ganaron el primer cruce de la serie en Río Cuarto). No había que estar tranquilos porque sabíamos que la serie iba a ser así de pareja, y pudimos cerrarlo en el quinto juego, que era el objetivo.

–Más allá de lo humano, ¿qué balance hacés del año? ¿Qué los llevó a salir campeones desde lo basquetbolístico?

–Primero, que el grupo trabajó mucho. La actitud y el carácter de este grupo fueron fundamentales. Los jugadores fueron muy inteligentes para saber apostar a Emiliano Rossi en los momentos importantes, porque era el jugador determinante que teníamos. Y también Emiliano fue muy inteligente para descargar a sus compañeros cuando absorbía ayudas defensivas del rival. También hubo un trabajo defensivo muy bueno. Y otro mérito es que supieron compartir el balón: siempre teníamos algún jugador que aparecía y tomaba decisiones cuando el equipo lo necesitaba. Si bien Emiliano sobresale por su juego interior, el equipo supo apostar a tener muchos jugadores que puedan anotar, y eso habla de inteligencia.

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Fotos: Leo Zarini (especial para FBPC)