La despedida, con victoria sobre Francia, invita a soñar en los Juegos

Ginóbili jugó el que muy probablemente haya sido su último partido en el país con la camiseta argentina (Foto: Villa Press)

Ginóbili jugó el que muy probablemente haya sido su último partido en el país con la camiseta argentina (Foto: Villa Press)

 

(*) Por Samuel López Luna

 

Emoción. Adrenalina. Expectativa. Todas esas sensaciones juntas -y unas cuantas más- fueron las que se vivieron en el Orfeo el último día del Súper 4. Era el último partido en nuestro país de lo que queda de la Generación Dorada. A eso todos lo sabíamos todos. Los apellidos Ginóbili, Scola, Delfino y Nocioni se leían en las espaldas de estos monstruos y eso erizaba la piel. Y si, claro, esos mismos apellidos –junto a otros legendarios- cambiaron la historia del básquetbol en nuestro país y escribieron una de las páginas más gloriosas del deporte argentino.

No había nada más que agregarle a la previa de este partido, porque estaba todo dicho. Queríamos que la Selección se despidiera de nuestro país con una victoria. Queríamos que emprendieran su viaje a Río de Janeiro con la confianza que te brinda una victoria ante tu gente. Y queríamos verlos por última vez con esa camiseta a rayas celestes y blancas pisando un parqué de una cancha argentina.

Afortunadamente (o no, para los que no creemos en la suerte), Argentina le ganó a Francia 86-79, se coronó campeón invicto del Súper 4 y se fue con la confianza alta de Córdoba.

 

Delfino está en un momento espléndido: metió 5 de 6 en triples (Foto: Villa Press)

Delfino está en un momento espléndido: metió 5 de 6 en triples (Foto: Villa Press)

 

 

En la previa al partido se realizó un emotivo homenaje a Carlos “el Lancha” Delfino (quizás el más emotivo de todos), como ya se había hecho con “Manu” Ginóbili y Gonzalo García en el Orfeo y con “el Luifa” Scola y “el Chapu” Nocioni en Tecnópolis. Delfino, atravesado por la emoción, devolvió el gesto con 15 puntos para convertirse en el goleador de Argentina junto a Ginóbili con la misma cantidad de tantos. El máximo anotador del juego fue el francés Nando De Colo, con 20 unidades.

El primer cuarto comenzó con mucha intensidad. Es que, claramente, tranquilidad no era lo que reinaba en el ambiente. Argentina rápidamente castigó con una de su mejor arma: el tiro de tres. Se puso 13-5 promediando el cuarto, con dos triples de Ginóbili y uno de Laprovittola, lo que obligó a Vincent Collet, DT francés, a pedir el primer tiempo muerto. Luego del minuto, Francia se acomodó en el partido y apeló a sus hombres altos para hacer daño. Boris Diaw, con un doble y falta más una conversión de Rudy Gobert, pusieron a Francia en juego. Un par de buenas defensas y un triplazo de Campazzo permitieron que los albicelestes se fueran arriba 21-14 al finalizar el cuarto. Un dato: Argentina no perdió el cuarto inicial en ningún juego de este Súper 4.

En el inicio del segundo cuarto, Francia clavó dos bombazos de tres, gentilezas de Diot y Gelabale. La cara de molestia de Sergio Hernández fue elocuente porque dejaron a dos buenos tiradores absolutamente solos. Sin embargo, al instante contestó Delfino, el agasajado de la noche, con un muy buen triple.

De a poco, Argentina fue despertándose de su pequeña siesta del inicio: comenzó a rotar más el balón y a buscar el pase extra. Es por eso que Scola pudo convertir un tiro de dos puntos y, seguido a eso, Mainoldi metió uno de tres desde la esquina.

Los ingresos de Brussino, Delía y Mainoldi, además de darles minutos de descanso a los habituales titulares, le aportaron movilidad al equipo y puntos importantes. Mientras pasaban los minutos, el ataque de Argentina se volvía cada vez más fluido. Quizás el único déficit del primer tiempo fue una defensa menos aguerrida que los dos partidos anteriores. Más allá de este detalle, los de Sergio Hernández se fueron arriba al descanso largo 46-39.

 

Garino jugó su primer encuentro del Súper 4 en el Orfeo (Foto: Villar Press)

Garino jugó su primer encuentro del Súper 4 en el Orfeo (Foto: Villar Press)

 

El segundo tiempo empezó errático para Argentina: Ginóbili, con dos libres y un triple fallados (sumado a una pérdida) y un triple marrado de Campazzo. En contrapartida, Francia convirtió cada vez que atacó y metió un parcial de 10-0 para pasar al frente por primera vez en el partido (46-49) lo que obligó a Hernández a pedir tiempo muerto. Luego del minuto, se le abrió el aro a los locales con un triple de Ginóbili. Después, Nocioni también colaboró con una bomba. Argentina volvió definitivamente al partido con un doble y falta de Scola, lo que permitió que los dirigidos por “el Oveja” Hernández volvieran al frente 57-55. Sobre el final del cuarto llegó Delfino para meter dos triples casi al hilo y le dio la ventaja a Argentina 63-60 para ingresar arriba al cuarto final.

El último parcial empezó como terminó el tercero, con un triple de Delfino, especialidad de la casa (metió 5/6 para un impresionante 83 por ciento de efectividad). Después, Laprovittola comenzó su propio show con un triplazo, luego un doble largo y a los 6m22s con la mejor jugada del partido: robo del base argentino, asistencia entre las piernas y de espalda para que Garino venga de atrás y la entierre con las dos manos. Sublime.

 

Campazzo volvió a recibir el afecto de su gente (Foto Villa Press)

Campazzo volvió a recibir el afecto de su gente (Foto Villa Press)

 

 

Con el correr de los minutos, Argentina controló aún más los hilos del partido, defendió con mayor intensidad y estiró la ventaja a 10 puntos con 3 minutos por jugar. Francia siguió tomando tiros incómodos, en parte por malas decisiones, pero también forzado por una dura defensa argentina. Sobre el final los franceses se acordaron de defender y pudieron correr la cancha para achicar la distancia a 4 con 1m05s por jugar. Pero nada iba a evitar lo inevitable: Argentina se iba a ir de Córdoba invencible.

Río la espera. Y las sensaciones son positivas. Súper positivas.

 

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