La medalla del campeón mundial Pedro Bustos volvió a las vitrinas de la Federación

Pedro Bustos

Entre risas y a los abrazos, Pedro Bustos recibe el cariño de Hilario Serlin, presidente honorario de la FBPC, y Mario Ontivero, actual presidente de la entidad (Foto: Gentileza Ximena Parodi)

 

Fue un intercambio permanente, emotivo y cargado de sonrisas. Pedro Bustos, campeón del primer Mundial de la historia, disputado en 1950 en nuestro país, le hizo un mimo a la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba y, al mismo tiempo, la entidad madre del básquet cordobés reconoció a uno de sus hijos dilectos. A cuatro años de una historia casi inverosímil, que lo privó de ese recuerdo sublime durante algunos días, el legendario ex jugador pidió concurrir a la Federación y obsequió nuevamente la medalla obtenida como campeón mundial en la mítica «Noche de las Antorchas» en el Luna Park.

A los 88 años, con la lucidez y el buen humor característicos, Don Pedro Bustos generó atracción en los presentes en la sala de reuniones «Emilio Galera» de la FBPC. Todos escucharon cada una de las anécdotas y memorias del ex basquetbolista y ex entrenador nacido en La Rioja, que marcó una huella imborrable en nuestro deporte.

MedallaSu bonhomía y su claridad conceptual le permiten, asimismo, dejar enseñanzas en cada frase, pero sin gestos grandilocuentes ni palabras impostadas. Lo hace, como siempre, con la profunda sencillez de los grandes.

En la sede de la FBPC, Bustos fue agasajado por Mario Ontivero, actual presidente de la institución; Hilario Serlin, presidente honorario de la Federación; Carlos Quevedo, secretario general de la entidad, y Medardo Ligorria, vocal de la Agencia Córdoba Deportes y miembro del Tribunal de Honor de la FBPC. La ceremonia, que tuvo un clima íntimo y afectuoso, también fue compartida por algunos periodistas invitados especialmente.

«Es muy importante para mí esta invitación. La Federación tiene un poco de ‘culpa’, porque me designó para esa Selección de 1950. Tuve la suerte de que me designara y fue una gran alegría haber conseguido el título mundial por primera vez para Argentina», destacó Bustos, visiblemente emocionado.

Bustos, ganador de múltiples locales con Atenas y también campeón del mundo en las Olimpiadas universitarias de 1953, se manifestó muy halagado al entregar finalmente la medalla que había decidido regalarle a la Federación en el lejano 2006 y que, por las piruetas del destino, recuperó después un robo con final feliz (ver al final de esta nota).

«Cuando les dije a mis familiares que iba a volver a entregar la medalla a la Federación, ellos se pusieron chochos. Tuvimos una pérdida en el medio, pero gracias a Dios se arrepintió algo y la pudimos recuperar. Mi mujer y mis me dijeron que estaba muy bien lo que hacía. En realidad, esta medalla ya la pertenecía a la Federación. Yo se las estoy devolviendo. Cuando la recibí, en parte fue por la Federación, que me designó para aquella Selección», añadió Bustos.

«Ya la tuve más de 50 años conmigo», bromeó en algún momento el legendario ex jugador.

PedroDurante el intercambio con sus interlocutores, ávidos por conocer o recordar alguna de sus historias, el ejemplar deportista se mostró atravesado por la emoción y dejó enseñanzas en cada frase.

Sobre el cierre de la charla se sumó su hijo “Peco”, talentoso base que llegó a jugar la Liga Nacional en la década de 1980.

Don Pedro también tuvo palabras muy elogiosas para Alberto Andrizzi, el otro jugador designado por la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba para la preselección argentina que disputaría el Mundial de 1950 en el Luna Park. Finalmente, Andrizzi fue desafectado y Bustos, riojano de nacimiento pero cordobés por adopción, fue el representante mediterráneo en el plantel campeón del mundo.

Lejos de lo protocolar, y más allá de su discurso cargado de afecto, Hilario Serlin se mostró a corazón abierto: «Vos sabés que te cago amando», le dijo a Bustos, mientras recordó que, luego del robo de 2012, el campeón mundial había planteado una y otra vez en los medios que esa medalla no tenía un valor económico, sino un gran peso afectivo. “Esas palabras fueron una varita mágica. Alguien te creyó, le llegaste con esa forma tan particular de expresarte, y la dejaron en un paquetito. Es una anécdota para los libros de historia de la Federación. La pérdida nos dejó muy mal a todos y después tuvimos una enorme alegría al recuperarla», rememoró Serlin.

Por su parte, Medardo Ligorria subrayó los valores humanos de Bustos. «Me gustaría rescatar algo: Pedro está dando un ejemplo a todos los deportistas que trascienden. Está haciendo una devolución al deporte, en este caso al básquetbol, entregando esta medalla que él lleva en lo más profundo de su corazón pero que la devuelve a la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba, al básquetbol de Córdoba y el país, y al deporte, por todo lo que el deporte le dio. En este momento de tanto profesionalismo, lo de Pedro es un ejemplo”, planteó.

Mario Ontivero, presidente de la Federación, fue el encargado de las palabras finales. Como cierre, le contó al homenajeado que una de las ocho habitaciones del hotel construido por la entidad llevará el nombre “Pedro Bustos”. Los otros legendarios hombres del básquetbol cordobés son Marcelo Milanesio, Héctor “Pichi” Campana, Fabricio Oberto, Rubén Magnano, Walter Garrone, Leonardo Gutiérrez y Pablo Prigioni.

 

Una medalla con historia

En 2006, y como agradecimiento a la Federación, Pedro Bustos había obsequiado su medalla como campeón mundial. En 2012, cuando se estaba construyendo el hotel de la entidad, la presea fue sustraída. Durante esos días, la noticia rebotó por todos los medios de comunicación. Dolido, el ex deportista planteó públicamente, una y otra vez, que aquel objeto robado tenía un altísimo valor afectivo y nulo valor monetario.

Luego de aquellas palabras, un pequeño paquete apareció en una ventana de la Federación: la medalla había vuelto al lugar del que había sido robada y podía regresar a manos de su dueño original.

 

Pedro (Male Noves 2)

 

El entonces gobernador de la provincia, José Manuel De la Sota, había organizado un acto para homenajear a Bustos y reparar la pérdida de la medalla. La idea original era darle el nombre “Pedro Bustso” a una de las canchas ubicadas en el predio del Estadio Mario Kempes. No obstante, pocos minutos antes del acto se conoció la noticia de la devolución de la medalla, por lo que el ex deportista recibió un doble halago: su nombre quedó en una plaqueta del ex Chateau Carreras y la medalla dorada volvió a su hogar.

«Estoy contentísimo. Después de 56 años de tenerla conmigo, decidí dársela a la Federación de Córdoba en agradecimiento. Y mi familia estuvo de acuerdo. La medalla tiene un gran valor espiritual. Ahora vuelve a mis manos, pero se la daré nuevamente a la Federación», dijo Bustos aquel día.

Cuatro años después, y con una ceremonia íntima y cargada de afecto, la dorada medalla del campeón del mundo volvió a la Federación que se siente orgullosa de uno de sus hijos dilectos no sólo por lo conseguido en el deporte, sino por sus notables valores humanos.

 

LA NOTA DE ARCHIVO

¡Pedro Bustos recuperó la medalla de campeón del mundo!