Profundo pesar por la muerte de «Tony» García, formador de numerosas camadas de entrenadores

García, en la presentación de su libro en el IPEF en 2014 (Foto: Mundo D)

 

El Honorable Consejo Directivo y las diversas áreas de la Federación de Básquetbol de la Provincia de Córdoba expresan su profundo dolor por el fallecimiento de Antonio «Tony» García, pilar fundamental en la creación de la Escuela Nacional de Entrenadores de Básquetbol (ENEBA) y hombre ligado durante décadas al crecimiento de nuestro deporte y de la Educación Física en general.

Docente formador, pedagogo por excelencia y mejor persona, cualidades que fueron reconocidas por numerosas camadas de profesores y entrenadores, «el Tony» falleció este miércoles 11 de enero en Córdoba.

Sus restos serán velados a partir de las 16 en la empresa funeraria Caruso, en 27 de Abril 1.028.

En 2011, durante una clínica de entrenadores en Córdoba, García había sido homenajeado por su notable labor en el ámbito basquetbolístico. En aquella ocasión recibió distinciones de la Confederación Argentina (CABB), la Asociación Cordobesa de Técnicos (ACOTEBA) y la Escuela Nacional de Entrenadores (ENEBA), entidades que destacaron su desempeño como asesor pedagógico y remarcaron su tarea formativa durante larguísimos años.

Como profesor y licenciado en Educación Física, García también dejó una huella imborrable en el Instituto del Profesorado de Educación Física (IPEF) de Córdoba, casa de estudios de la cual fue regente, vicedirector y director en distintos períodos.

Además, su labor académica lo llevó a reconstruir el recorrido histórico del IPEF, estudio que fue plasmada en diversas ediciones y tuvo como corolario el libro «Historia del Ipef de Córdoba. Una mirada desde los antecedentes a la actividad académica», en el que recogió la trayectoria de la institución desde su creación, en 1946, hasta el momento de la presentación de la obra, en 2014.

 

UN REFERENTE EN TODOS LOS PLANOS

Quienes conocieron profundamente a «Tony» quedaron marcados por su calidad humana y sus aptitudes académicas. Los entrenadores que formó siempre destacan su lucha por la jerarquización de la profesión y por el valor que otorgaba a la labor educativa y pedagógica.

En ese marco, García inculcó la capacitación y la formación continua de los técnicos como base para el desarrollo del deporte. En ese plano, en su entorno cercano subrayan su tesón para construir conocimiento y multiplicar esos saberes, con un espíritu humilde y abierto que lo llevó a compartir su inagotable formación y su notable experiencia.

De hecho, actualmente se encontraba elaborando nuevos contenidos, esta vez en un libro sobre iniciación deportiva.

 

«El Tony», en un sitio del cual es símbolo: el IPEF (Foto: Mundo D)

DEJÓ SU HUELLA EN EL BÁSQUETBOL

Aun cuando solía recordar que no era un hombre «del palo», Antonio García dejó una huella indiscutible en el ámbito basquetbolístico. Si bien era reconocido como un académico, con una gran valoración en el ámbito teórico, todos los conocimientos y experiencias eran llevados a la praxis. Conjugaba con naturalidad la teoría y el trabajo de campo, y reafirmaba en todo momento que no existía una línea de llegada: había que superarse a cada momento, al tiempo que se hacía indispensable construir y expandir conocimientos y saberes.

De hecho, en los inicios de la ENEBA viajó por todo el país, para reforzar aquella idea de formación federal y continua para los entrenadores de básquetbol, en un camino en cuyo trazo inicial participaron Walter Garrone, Alejandro Lotterio y Diego Brazzale, entre otros. «Como coordinador pedagógico, Tony le dio calidad internacional a la formación de entrenadores», destacan quienes compartieron su labor por aquellos años.

 

SU OBRA, EN UNA ENTREVISTA DE 2014

* Fragmento de una entrevista de Mundo D con Antonio García antes de la presentación de su libro «HISTORIA DEL IPEF DE CÓRDOBA. Una mirada desde los antecedentes a la actividad académica», en 2014.

 

“En el libro se destaca el nacimiento del Ipef, en el atrevimiento político para generar desde Córdoba (en 1946) algo que después marcó la educación física argentina. Porque a posteriori de la creación del Ipef se da un proceso por el cual no le nacionalizaban los títulos, que sólo habilitaban para trabajar en el ámbito provincial. Eso motivó trámites lentos y pujas”, reflexionó García. Y destacó que ahora “hay que luchar por el doctorado”.

La lucha tuvo su premio en 1963, cuando se logró la nacionalización de los títulos. “Desde el interior ha costado mucho esto de generar procesos que jerarquicen el ámbito de la investigación o producción bibliográfica, que se reconozca lo hecho, lo trabajado y los procesos en el seno del Ipef. Creo que a través del tiempo el Instituto se ha hecho merecedor de un reconocimiento por el que tuvo que luchar más de la cuenta”, criticó.

“El libro apunta a pensar en la historia del Instituto, y en la riqueza que tiene Córdoba en él. Con este libro le devuelvo, en una mínima parte, al Estado cordobés lo que el Estado me dio. No podría negociar con estos libros porque crecí gracias a ese aporte”, concluyó.