La emoción los atravesó de lleno y se transformó en llanto. Un llanto arropado por una ovación conjunta que duró largos minutos. Las lágrimas, claro, eran inevitables, cristalinas, cargadas de significado. Sus palabras, primero temblorosas, se volvieron mudas, de una voz imposible. Ahí, en ese instante, supieron que sólo podrían contemplar y sentir ese afecto que los rodeaba.

Roberto Germanetto y Walter Garrone, dos de los entrenadores legendarios y emblemáticos del básquetbol cordobés, recibieron un merecidísimo homenaje el pasado fin de semana, durante la 15ª edición de la Clínica de Reválida y la cuarta Clínica Internacional de Entrenadores, en Villa Carlos Paz.

Hombres íntegros y de gran corazón, con notables valores humanos y deportivos, Roberto y Walter comprobaron el respeto y la admiración por las huellas trazadas en sus caminos como guías y faros de numerosos entrenadores a lo largo de décadas de formación profesional y humana.

En el homenaje, organizado por la Asociación Cordobesa de Técnicos de Básquetbol, Germanetto fue designado Presidente Honorario de ACOTEBA y Garrone fue elegido como Director Académico de la entidad, en dos cargos vitalicios de flamante creación.

Luego de un fin de semana tan intenso, el Departamento de la FBPC dialogó con esos dos íconos del básquetbol y el deporte cordobés.

 

 

El contexto, con sus familias en un «comando sorpresa» acordado con los organizadores de la Clínica, también alimentó esa montaña de felicidad y orgullo de ambos entrenadores. Ninguno ató cabos de algunas señales extrañas que ocurrieron durante ese día.

«Fuimos sorprendidos en nuestra buena fe. Nos engañaron como chicos. ¡Ja!», se divierte Germanetto, y suelta una carcajada al recordar el momento. «Tengo una hija que está en Europa y al otro día planeaba iniciar el Camino de Compostela, por lo que habíamos quedado en hacer una videollamada, así que me quería volver rápido a casa», agrega.

«En eso llega Walter Garrone y me dice que era un gusto encontrarme. Nos ponemos a charlar y me cuenta que lo había invitado Diego Brazzale», completa Germanetto en relación con lo ocurrido en el club Sportivo Bolívar de Carlos Paz

Garrone advirtió datos que no le cerraban pero no imaginó lo que vendría. «Diego Brazzale me pidió que fuera a la clínica a Carlos Paz, así charlábamos un poco. Pensé que íbamos a hablar sobre deporte adaptado. Un rato antes, cuando me estaba preparando, mi mujer me había dicho “Yo también voy”. Yo le dije que para qué iba a ir con el frío que hacía. Y me respondió: “No te preocupes: después me voy al centro”. Yo no entendía nada. ¡Mi señora fue cómplice de ellos! Ja», narra el entrenador que logró tres títulos de Liga Nacional con Atenas y dirigió la Selección Argentina en el Preolímpico de 1992, la primera competencia del Dream Team de los Estados Unidos.

«Apenas llegué, Diego me dijo que Roberto me quería saludar. “Me parece que acá hay algo encerrado”, le dije. Pero Germanetto me lo negó», añade Garrone. Lo mejor estaba por venir.

 

ROMPECABEZAS PERFECTO

Después, las piezas encajaron a la perfección. Y los homenajeados siguieron sin esperar la sorpresa que llegaría. Germanetto, que lo narra con detalles, da prueba de aquello: no se percataron de nada.

«En un momento nos saludó el Lomo Ligorria, quien poco después anunció que ACOTEBA tendría dos aulas, oficina y canchas en el estadio Mario Kempes. Yo estaba feliz oyendo eso y ahí escucho que el presentador dice que seré presidente honorífico y que me entregaría una distinción mi familia. “¿Qué familia? Si mi familia está en mi casa”, pensé. «¡Pero mi familia estaba ahí! Al momento del homenaje no podía terminar de llorar. Quería decir tantas cosas, pero no podía. No podía», describe Germanetto. Y amplía: «Walter no pudo ni hablar. Lloró más que yo».

El propio Garrone trata de explicar aquellas lágrimas incontenibles, que brotaron a montones. «Lo homenajearon a Roberto y se emocionó mucho. Cuando escuché que yo sería Director Académico honorífico de ACOTEBA no lo podía creer. Recuerdo que comencé a caminar y vi al “Chuchi” Costa: me empezó a pasar una película en la cabeza con miles de recuerdos. Y me emocioné de una manera que no puedo explicar. Además, escuchaba el aplauso de la gente y sentía un orgullo tremendo», rememora con los sentimientos anudándole la voz.

«Oscar Coronel decía que éramos dinosaurios que lloran, y tiene razón. Pero no podíamos contener las lágrimas», describe Garrone.

 

DE MAESTROS Y RECUERDOS

Germanetto siente orgullo y, al mismo tiempo, mucho agradecimiento. Recuerda a sus maestros y, además, cuenta que después del homenaje recibió innumerables saludos y felicitaciones de entrenadores y jugadores con los que compartió momentos de su vida basquetbolística.

«Son muchos años en esto. Siempre recuerdo a mis maestros: Pedro Bustos, “el Macho” Rizzi y Alberto Andrizzi. Cada uno era un avanzado en lo suyo. Me recibí de entrenador en 1969, en la segunda camada de ACOTEBA, después de la primera, en 1962. En ese año ’69 saqué el mejor promedio y me premiaron dirigiendo la selección juvenil», recuerda.

«Desde entonces dirigí varias selecciones juveniles y salimos campeones en 1972, en Atenas. Ahora tengo 75 años y soy bisabuelo. Y sigo viendo básquet: me amargo y sufro o festejo, según sea el caso, con Atenas o Instituto», agrega una de las personas que resultaron decisivas para la creación de la Liga Nacional, bajo la guía clave de León Najnudel.

De la misma manera, Germanetto remarca el orgullo por el homenaje y subraya la tarea de ACOTEBA en la formación de los entrenadores cordobeses. «El homenaje fue un gesto muy lindo de ACOTEBA. Además, fue una Clínica soñada. El nivel de los disertantes fue muy bueno. La organización fue perfecta y el club estuvo muy bien presentado. Carlos Paz es un lugar muy lindo para hacer este tipo de eventos. En ACOTEBA deben estar orgullosos por todo lo que hicieron».

«Para mí es un halago todo esto que vivimos. He sido “acotebista” de toda la vida. De las aulas de ACOTEBA salieron tantos y tan buenos entrenadores que llegaron lejos en la Liga Nacional: Garrone, Magnano, Lotterio, Sebastián González, Casalánguida, Pirincho Beltramo, el Zurdo Miravet, el Zeta Rodríguez, el Lobito Fernández, Arduh y tantos otros de los cuales seguramente me estoy olvidando en esta lista», destaca.

Por su parte, Garrone exhibe agradecimiento con su humildad característica. «Tanta gente merece esto como nosotros. Pero sentirse reconocido a los 70 años es muy lindo. Es muy lindo pasar y dejar huella, como decía mi maestro David Ruda», plantea.

Entre sus formadores, Walter destaca a otras dos personas fundamentales en su camino. Y uno de ellos es, precisamente, el otro técnico homenajeado por ACOTEBA. «Jorge “el Negro” Martínez y Roberto Germanetto son dos hombres que admiré y con los cuales me formé. Aprendí un montón de ellos. El Negro era un maestro en la cancha: tenía un conocimiento impresionante. Roberto también era un gran entrenador, motivador, intenso», describe.

«De hecho, Roberto me recomendó para trabajar en Atenas. En 1970 fui a una entrevista y me recibió un dirigente con traje y moñito. Ni siquiera me hizo preguntas: me dijo que al otro día empezaba a trabajar. Atenas era apenas un galponcito. En ese año ’70 yo daba básquet, fútbol, gimnasia, de todo. Al final me quedé 24 años en el club», completa ese hombre que fue clave en la historia del Griego y consiguió tres títulos de Liga Nacional.

 

 


Producción y entrevistas: Gabriel Rosenbaun

Fotos: ACOTEBA


 

Por FBPCweb